Hay un enfoque en la alimentación que suena a todo lo contrario a lo que hemos aprendido de las dietas. Parece algo súper novedoso, pero la realidad es que tiene su origen en 199Se trata de la llamada alimentación intuitiva, y surgió del trabajo de dos nutricionistas, Evelyn Tribole y Elyse Resch, que estaban cansadas de ver cómo el modelo de dieta sin educación nutricional hacía que sus pacientes volvieran una y otra vez a consulta, porque habían recuperado el peso perdido, y en el peor de los casos, habían ganado un poco más. Hartas y frustradas de esa relación de dependencia que establecían con sus pacientes, se plantearon investigar sobre otra forma de abordar el problema.
El enfoque pesocentrista de las dietas
El enfoque tradicional de las dietas se basa en la idea de que el peso corporal se puede controlar a través de la fuerza de voluntad. Sin embargo, este enfoque no tiene en cuenta la salud mental, las restricciones y prohibiciones que pueden afectar tanto física como emocionalmente, y las condiciones socioeconómicas y ambientales de cada individuo. Además, plantea que la salud es una responsabilidad individual, cuando en realidad debería ser un derecho accesible para todos a través de políticas públicas adecuadas.
Principios de la alimentación intuitiva
- Rechazar la mentalidad dieta: Este enfoque busca alejarse de las creencias y mitos relacionados con la pérdida de peso y promueve una alimentación basada en la intuición y el respeto hacia el cuerpo.
- Honrar la sensación de hambre: El hambre es una señal de vida y no debe ser temida ni reprimida. Aprender a identificar el hambre y atenderlo de forma adecuada es fundamental para establecer una relación saludable con la comida.
- Hacer las paces con la comida: Muchas personas tienen una relación conflictiva con la comida, considerándola como un premio o un castigo. Este enfoque busca liberar a las personas de esa dicotomía y permitirles disfrutar de la comida sin culpa ni restricciones excesivas.
- Desafiar a la policía alimentaria: La vocecita interna que nos dicta qué alimentos son buenos o malos, basándose en reglas y restricciones, debe ser cuestionada y desmontada para reducir el ruido mental relacionado con la comida.
- Descubrir el factor de satisfacción: El placer de comer debe ser priorizado por encima de las calorías y la culpa. Aprender a disfrutar de la comida sin justificar nuestras elecciones alimentarias es parte fundamental de este enfoque.
- Percibir la sensación de saciedad: Muchas veces estamos desconectados de las señales de nuestro cuerpo y no sabemos cuándo estamos realmente saciados. A través de herramientas y prácticas, es posible reconectar con nuestro cuerpo y satisfacerlo adecuadamente.
- Afrontar las emociones con amabilidad: En lugar de recurrir a la comida como única forma de lidiar con las emociones negativas, es importante desarrollar recursos emocionales más amplios para enfrentarlas de manera saludable.
- Respetar el cuerpo: En lugar de buscar constantemente cambiar nuestro cuerpo, este enfoque promueve aceptarlo y respetarlo tal como es, centrándose en su funcionalidad más que en la estética.
- El movimiento: El cuerpo humano está diseñado para moverse, por lo que el ejercicio físico se presenta como una fuente de bienestar en lugar de una herramienta para modificar la apariencia física. Se enfatiza la importancia de encontrar actividades físicas que sean placenteras y se adapten a cada persona.
- Honrar la salud: Se promueve una alimentación equilibrada y flexible, eligiendo alimentos que nos hagan sentir bien y nos proporcionen energía.
Beneficios de la alimentación intuitiva
La alimentación intuitiva ofrece varios beneficios para la salud física y mental. Al adoptar este enfoque, las personas pueden experimentar una mayor satisfacción con la comida, reducir el estrés relacionado con la alimentación, mejorar su relación con su cuerpo y su imagen corporal, y desarrollar una mayor conciencia de sus necesidades y señales internas.
La antidieta o alimentación intuitiva propone un enfoque completamente diferente a las dietas tradicionales. En lugar de centrarse en la pérdida de peso y la restricción alimentaria, se basa en el respeto hacia el cuerpo, el placer de comer y la atención a las señales internas. Adoptar este enfoque puede ayudar a establecer una relación sana con la comida, mejorar la salud mental y emocional, y promover una alimentación equilibrada y flexible. Si estás cansado de las dietas restrictivas y buscas una forma más intuitiva de alimentarte, la antidieta puede ser una opción a considerar.
