#ChicaFan | Lollapalooza 2018: la fiesta de la música


Se nublaba y salía el sol. Mirábamos al cielo. El viento húmedo nos pegaba en el cuerpo. Pedíamos que, si llovia, lloviera después de las 7, haciendo así más épico el recital que pensábamos que Liam Gallagher iba a brindarnos. No, no llovio. Si, fue épico igual.

Llegamos temprano a la Avenida Bernabé Marquez, la entrada principal del Hipódromo de San Isidro que iba a festejar el segundo día del Lollapalooza 2018. Esperábamos a Liam Gallagher, Lana del Rey, Damas Gratis y The Killers. Teníamos los horarios programados y las zapatillas bien ajustadas para correr de stage a stage sin parar un segundo. Hasta que escuchamos estas palabras: "el festival termina a las 10". Ahí comenzó el caos.


#TIP 1: Andá temprano. Además de ir a ver bandas, podés ir a recorrer, almorzar, sacar fotos. 

Reprogramamos, acordamos puntos de encuentro y recorrimos el predio. Fascinados, miramos el gran puesto de Corona y elegimos las opciones que teníamos para comer. Oriana Sabatini cantando un cover de Dua Lipa sonaba de fondo, siendo ella la apertura del segundo día de festival.

Nos llamó la atención las familias, los nenes corriendo contentos por el pasto mientras los padres los observaban tranquilos desde la zona de relax. Para los más chiquitos estaba el Kidspalooza, la adolescente de la familia saltó con The Neighbourhood mientras le decía al padre que se corra y él, con una sonrisa le retrucaba: "me banqué a los Chilli Peppers, no me voy a bancar esto". La tía quería ver a Gallagher "y que te acompañe a ver a Lana tu mamá". 

#TIP 2: Cargá tu pulsera en el predio, y recorré antes para calcular cuanto vas a gastar.

Foto: Fernando de la Orden
The Neighbourhood.

Con tintes de indie rock y toques punk, la banda californiana realizó un show de una hora para las fanáticas que se pegaban a la valla y coreaban sus canciones. Brandon Fried, su baterista, había salido unos minutos antes que el resto del equipo para probar el sonido. Sonreía, agitaba las manos al compás de los gritos y miraba anonadado a sus fans. 

#TIP 3: Llevá ropa cómoda y liviana. Vas a pasar más calor que frío.

Salieron y comenzó el repaso de sus temas más reconocidos, que Jesse Ruthersford cantó sin remera, por el calor del día y la energía de sus fans. Jugó con su cuerpo, se supo lindo y vitoreado y se fue agradeciendo y sin mirar atrás del escenario del Main Stage 1.

Foto: Fernando de la Orden
Damas Gratis.

Corrí para verlos, lo admito. Porque si bien no estaba en mis planes (la valla en Gallagher era el objetivo principal), cuando escuché la voz de Pablo Lescano incitando a la gente a bailar al ritmo de su cumbia no me pude contener. Era ÉL momento histórico de la tarde. 

Con una remera del merchandising oficial del Lolla, el tecladito y agitando los brazos para agitarnos a todos, repasó los mejores temas de la banda de cumbia e hizo bailar al predio entero. No te miento cuando te digo que fue uno de los recitales más multitudinarios de la tarde. Más después de la expectativa que generaba saber si Lana del Rey se iba a copar a sacarse una foto con Pablito.

#TIP 3: No te pierdas ninguna banda que quieras ver por estar en valla. Pensá que todo es irrepetible.

Lana no se copó pero Damas fue del rey, más cuando de todas las puntas del hipódromo se escuchó el grito de guerra LAURAAAA, y todos coreamos el "se te ve la tanga" más allá del recital que estábamos escuchando. Pablito nos unió a todos, e hizo del Lolla una verdadera fiesta (así bien argentina, de esas que te hacen pensar orgulloso, que es hermoso que es mi país).

Foto: Leo Vaca
Metronomy.

Extrovertidos, sonrientes y con el sol bien de frente. Las nubes se había dispersado y los ingleses salieron a comerse la cancha. Con ritmos indies y electrónicos, quedé totalmente encantada con su baterista, Anna Prior, que no dejó de reír y sumarle ritmo a la banda.

#TIP 4: Si el año que viene vas y están, comete un chori de Chori. Es una fiesta.

Se los nota cómodos juntos, divertidos. Y esa buena energía se refleja arriba del escenario mientras repasan temas como Love Letters que nos hizo saltar a todos. Recomendada porque arriba siempre.

Foto de Santiago Filipuzzi
Liam Gallagher.

Y llegó él, que después de 7 años de espera volvía a Argentina más cargado que nunca. "El miércoles fue una fiesta", me dijo novio eufórico cuando volvió de ese sideshow donde el Gallagher más efusivo se había ido enojado. Pensé que no lo iba a ver. Que la gente no se iba a copar. Miedos infundados que comenzaron a disiparse cuando aparecieron remeras de Oasis esperando al mancurniano.

¿Cómo te explico lo que fue? ¿Con que palabras te defino el recital de Oasis que viví esa tarde? "Gracias por venir, gracias por estar tan locos" decía entre risas impensadas Liam cuando veía a la gente poguear un Supersonic descontrolado.

Nos miraba a todos y a cada uno de los que estábamos ahí para él. Repasó los mejores temas de Oasis, con la garganta rota pero con una energía desbordante. Nos dejaba cantar a nosotros, que le dábamos pelea a esa fiesta que se vivió el miércoles, y le ganamos. 

Liam Gallagher demostró ser rock. En todas sus dimensiones, con todas las condiciones. Las manitos en la espalda sosteniendo la pandereta negra que tiró al público, cantó cuatro temas de su nuevo disco As You Were (una obra maestra con tintes del rock and roll setentero), pero el resto fue puro recuerdo. Por eso cuando dijo: "ustedes se lo merecen, este nuevo tema se llama Live Forever" estallamos de felicidad de la buena y lo hicimos nuestro para siempre.

Foto: Nacho Arnedo
The Killers.

Teníamos que terminar una noche para la historia con historia, así que fueron The Killers quienes se encargaron de dar fin al Lollapalooza 2018 (y todo sin saberlo). Repasaron sus mejores temas, y nos hicieron recargar energías con Somebody told me.

No fue Maxi quien desplegó el cartel de "Mi sueño es tocar la batería con ustedes" pero si quien se subió para darle dos golpes a los toms. Brandon se dio cuenta e hizo subir al verdadero batero entre risas, y Agustín Benavidez la rompió y se llevó todos los aplausos del público.

Runaways y Read my mind fueron una sola y nos hicieron emocionar a todos. Ya faltaba poco y se sentía en el aire. "Tenemos que irnos a Chile, esto se tiene que terminar" argumentó Flowers y comenzaron a sonar los acordes de Mr. Brightside que remató la noche.

Nunca había ido a un Lolla. Nunca había visto a Liam Gallagher, con todo lo que eso implicaba para mi. Ni a Damas Gratis o a The Killers, que tanto marcaron mi adolesencia. Escuchaba Lana del Rey, pero nunca en vivo, y no conocía a los pibes de The Neighbourhood. 

Así que, a pesar de los cambios de horarios, de las corridas, todo valió la pena. Aún con todo, el Lollapalooza 2018 fue una fiesta. Que ya llegue el año que viene.

Noe Torres


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