#Lifestyle | 10 cosas que aprendí en la facultad ♥


Cada época de la vida tiene sus cosas lindas, pero la etapa facultativa tiene "ese que se yo" que nos cautivó a todos. Siempre digo que todos tendrían que pasar una vez en la vida por una universidad (si es pública, gratuita y laica como nuestra UNLP más mejor todavía ♥), porque más allá de los contenidos básicos de cada carrera, aprendés y vivís cosas que nunca más te vas a olvidar. Acá te cuento cuáles son las 10 cosas que aprendí en mi paso por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata.



Mi hermana me dijo una verdad verdaderísima ni bien llegué (y no quise creerle): a tus amigos de #LaPampa los vas a querer, por ser los que están siempre. Pero a tus amigos de #LaPlata los vas a querer porque van a ser tu familia. Y tenía razón. Cada uno de ellos (aunque ahora no nos veamos tanto por jugar a los adultos) estuvo apoyándome en los momentos en que pensaba que la carrera no era para mi. Me hicieron reír, me abrazaron, se convirtieron en mi mayor soporte. Nunca les voy a dejar de agradecer cada momento vivido... (y acá los abrazo a todos al grito de ¡LOS QUIERO FAMILIA!)


Da miedo, ¡si que da miedo! Pero irte a estudiar a otro lado te abre la cabeza, te hace crecer, madurar. Comenzás a opinar sobre temas que antes te parecían totalmente ajenos, y ahora te ves involucrada en causas nobles, pensando diferente, pero más empoderada que nunca. Cambiar está buenísimo, crecer todavía más.


Con 18 años me encontré por primera vez viviendo sola, y poniendo mis propias reglas. Obviamente, hubo momentos en que quería largar todo y volverme con mi mamá (las horas del almuerzo y de la cena cuando abrís la heladera y cri cri es crítica). Pero una vez que te acostumbrás a tus horarios, tus tiempos y a estar sola ¡todo es más lindo! Vivir de forma independiente es impagable. Te vas a acordar de esto cuando cobres tus primeros sueldos y puedas comprarte lo que quieras sin pedirle nada a nadie. La vie est belle.


Y cuando hablo de trabajo, también hablo de pasión. Porque si estás estudiando algo que te encanta, que te mueve por dentro, vas a ver que todo es más fácil. Hay etapas en las que te va a costar todo un poquito más, que no vas a querer estudiar, que vas a estar cansada. Pero aguantá, ponele pilas y pensá que estás viviendo el sueño. Tuviste la oportunidad de estudiar en una universidad pública y con una educación de calidad, aprovechá y estudiá. Ojo, con esto no te digo que dejes de vivir. Hay que separar los tantos: cuando te vas a una nueva ciudad, también te vas a vivir. No dejes de hacer una por la otra, porque siempre es necesario un recreo (y si ese recreo tiene papa y birra, o netflix y pochoclo, mucho mejor).


Primero, ¡rodeate de mucha gente! Vas a ver que cuando entrás a la facultad, vas a cursar con miles de personas diferentes todo el tiempo. Vas a conocer un montón de personas y muchas de ellas se van a quedar en tu vida por mucho tiempo. Rodeate con gente que saquen lo mejor de vos: que te alienten a aprender, a realizar cosas nuevas, ¡a ser la mejor versión de vos mismo!


Y algo fundamental es que te acerques, que hables, que preguntes. Tanto a profesores como a compañeros. Los ayudantes de cátedra están en un intermedio súper necesario, porque son chicos que ya pasaron por la situación que estás viviendo. No te quedes nunca con dudas, levantá la mano y preguntá que así también se aprende. 



Una amiga también me dijo esto: vos te viniste a vivir a #LaPlata, no solo a estudiar. Y tenía razón. Así que disfrutá, salí con tus amigos, conocé, recorré. Pensá que donde vivas va a ser tu hogar durante, por lo menos, 5 años. No te quedes todo el día encerrado estudiando, porque hay mil actividades y experiencias por vivir. 



Escuchá bien lo que te voy a decir: desaprobar un parcial o un final no es la muerte de nadie. Desaprobando volvés a estudiar para aprobar, y ganás más conocimiento y confianza. Vas a equivocarte en muchas de las decisiones que tomes en el transcurso de la carrera, pero lo importante es que aprendas de ellas. Cometé errores, que todo es una enseñanza más en la vida.


Así de simple, y sin darle tantas vueltas: vos podés realizar todo eso que te propongas. No importa que no tengas el mejor promedio, ni que seas la más inteligente de la clase. El éxito en tu carrera va a ir por otro lado: por la pasión que le pongas cada día, por el entusiasmo, y las ganas de cambiar e innovar eso que estás estudiando. Movete y tocá puertas. Animate a pensar diferente. Vos podés. 


¡También aprendí esto! Como toda etapa de la vida, tiene que terminar. Y una vez que te recibís, tu vida va a dar un giro de 360 grados ¡y vas a disfrutarla de la misma manera que disfrutaste tus épocas facultativas! No creas que es el fin del mundo. Las cosas se ponen un poquito más difíciles, es verdad ¡pero vale la pena! Preparate: lo mejor de todo, está por comenzar ♥


Cada época de la vida tiene sus cosas lindas, pero la etapa facultativa tiene "ese que se yo" que nos cautivó a todos. Siempre digo que todos tendrían que pasar una vez en la vida por una universidad (si es pública, gratuita y laica como nuestra UNLP más mejor todavía ♥), porque más allá de los contenidos básicos de cada carrera, aprendés y vivís cosas que nunca más te vas a olvidar. Acá te cuento cuáles son las 10 cosas que aprendí en mi paso por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata.



Mi hermana me dijo una verdad verdaderísima ni bien llegué (y no quise creerle): a tus amigos de #LaPampa los vas a querer, por ser los que están siempre. Pero a tus amigos de #LaPlata los vas a querer porque van a ser tu familia. Y tenía razón. Cada uno de ellos (aunque ahora no nos veamos tanto por jugar a los adultos) estuvo apoyándome en los momentos en que pensaba que la carrera no era para mi. Me hicieron reír, me abrazaron, se convirtieron en mi mayor soporte. Nunca les voy a dejar de agradecer cada momento vivido... (y acá los abrazo a todos al grito de ¡LOS QUIERO FAMILIA!)


Da miedo, ¡si que da miedo! Pero irte a estudiar a otro lado te abre la cabeza, te hace crecer, madurar. Comenzás a opinar sobre temas que antes te parecían totalmente ajenos, y ahora te ves involucrada en causas nobles, pensando diferente, pero más empoderada que nunca. Cambiar está buenísimo, crecer todavía más.


Con 18 años me encontré por primera vez viviendo sola, y poniendo mis propias reglas. Obviamente, hubo momentos en que quería largar todo y volverme con mi mamá (las horas del almuerzo y de la cena cuando abrís la heladera y cri cri es crítica). Pero una vez que te acostumbrás a tus horarios, tus tiempos y a estar sola ¡todo es más lindo! Vivir de forma independiente es impagable. Te vas a acordar de esto cuando cobres tus primeros sueldos y puedas comprarte lo que quieras sin pedirle nada a nadie. La vie est belle.


Y cuando hablo de trabajo, también hablo de pasión. Porque si estás estudiando algo que te encanta, que te mueve por dentro, vas a ver que todo es más fácil. Hay etapas en las que te va a costar todo un poquito más, que no vas a querer estudiar, que vas a estar cansada. Pero aguantá, ponele pilas y pensá que estás viviendo el sueño. Tuviste la oportunidad de estudiar en una universidad pública y con una educación de calidad, aprovechá y estudiá. Ojo, con esto no te digo que dejes de vivir. Hay que separar los tantos: cuando te vas a una nueva ciudad, también te vas a vivir. No dejes de hacer una por la otra, porque siempre es necesario un recreo (y si ese recreo tiene papa y birra, o netflix y pochoclo, mucho mejor).


Primero, ¡rodeate de mucha gente! Vas a ver que cuando entrás a la facultad, vas a cursar con miles de personas diferentes todo el tiempo. Vas a conocer un montón de personas y muchas de ellas se van a quedar en tu vida por mucho tiempo. Rodeate con gente que saquen lo mejor de vos: que te alienten a aprender, a realizar cosas nuevas, ¡a ser la mejor versión de vos mismo!


Y algo fundamental es que te acerques, que hables, que preguntes. Tanto a profesores como a compañeros. Los ayudantes de cátedra están en un intermedio súper necesario, porque son chicos que ya pasaron por la situación que estás viviendo. No te quedes nunca con dudas, levantá la mano y preguntá que así también se aprende. 



Una amiga también me dijo esto: vos te viniste a vivir a #LaPlata, no solo a estudiar. Y tenía razón. Así que disfrutá, salí con tus amigos, conocé, recorré. Pensá que donde vivas va a ser tu hogar durante, por lo menos, 5 años. No te quedes todo el día encerrado estudiando, porque hay mil actividades y experiencias por vivir. 



Escuchá bien lo que te voy a decir: desaprobar un parcial o un final no es la muerte de nadie. Desaprobando volvés a estudiar para aprobar, y ganás más conocimiento y confianza. Vas a equivocarte en muchas de las decisiones que tomes en el transcurso de la carrera, pero lo importante es que aprendas de ellas. Cometé errores, que todo es una enseñanza más en la vida.


Así de simple, y sin darle tantas vueltas: vos podés realizar todo eso que te propongas. No importa que no tengas el mejor promedio, ni que seas la más inteligente de la clase. El éxito en tu carrera va a ir por otro lado: por la pasión que le pongas cada día, por el entusiasmo, y las ganas de cambiar e innovar eso que estás estudiando. Movete y tocá puertas. Animate a pensar diferente. Vos podés. 


¡También aprendí esto! Como toda etapa de la vida, tiene que terminar. Y una vez que te recibís, tu vida va a dar un giro de 360 grados ¡y vas a disfrutarla de la misma manera que disfrutaste tus épocas facultativas! No creas que es el fin del mundo. Las cosas se ponen un poquito más difíciles, es verdad ¡pero vale la pena! Preparate: lo mejor de todo, está por comenzar ♥

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