#ChicaFan | Reseña Mi Nombre es Lucy Barton ♥


Siempre tuve una relación muy cercana a mi mamá, muy complice. Cuando vivía en #LaPampa, íbamos de acá para allá juntas. Y cuando me mudé a #LaPlata, pese a ya no verla todos los días, nos seguimos llamando por los menos cuatro veces a la semana. Vi muchas relaciones hijas mamás durante toda mi vida, y por la que yo tenía con la mía fue que me decidí a leer este nuevo libro de Elizabeth Strout, Me llamo Lucy Barton, que fue publicado en Argentina por Duomo Ediciones en este agosto que pasó. 

"En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman".



Con esta nueva novela, que la escritora estadounidense ganadora del Premio Pulitzer publicó en el año 2016 nos muestra temáticas variadas (la pobreza, la soledad, la vergüenza) desde un costado ingenuo. Es la inocencia de los recuerdos de Lucy lo que capta la sensibilidad de los lectores, los abruma. Lucy Barton, escritora, casada y con dos hijas, se encuentra en la cama de un hospital recordando, visitando la casa de su infancia en memorias y con un terrible miedo a que su mamá la deje sola mientras duerme.



Es el marido de ella quien invita a su suegra a que le haga compañía a Lucy, porque a él no le gustan los hospitales y son pocas las veces que la va a visitar. No contaba con que, después de 20 años de silencios, madre e hija se tomarán este momento como una pausa en el tiempo. El relato se convierte en una especie de diario íntimo. Es como una visita al analista, donde los sentimientos más puros de la protagonista buscan salir a la luz.



Es una novela breve (tiene apenas 208 páginas) pero que se lee con una intensidad única: los capítulos son muy cortos, aunque más que capítulos podríamos llamarlos momentos, y que si bien siguen un hilo narrativo, juegan con los tiempos: el presente y el pasado se encuentran, al igual que la tristeza y la soledad aprehendida por Lucy. Son sentimientos aceptados, son memorias del ayer que se convierten en habitualidades del hoy.



¿Te recomiendo que lo leas? Por supuesto. Leer a una Premio Pulitzer siempre es una experiencia enriquecedora. Tenés que saber que vas a encontrarte con temas sensibles, tratados desde el punto de vista de una mujer que buscó soltarse de los estereotipos porque luchó toda su vida con ellos. Elizabeth Strout nos habla de amores imperfectos que no saben amar, pero que lo intentan. Y si, si que lo logran.

Noelia Torres.


Siempre tuve una relación muy cercana a mi mamá, muy complice. Cuando vivía en #LaPampa, íbamos de acá para allá juntas. Y cuando me mudé a #LaPlata, pese a ya no verla todos los días, nos seguimos llamando por los menos cuatro veces a la semana. Vi muchas relaciones hijas mamás durante toda mi vida, y por la que yo tenía con la mía fue que me decidí a leer este nuevo libro de Elizabeth Strout, Me llamo Lucy Barton, que fue publicado en Argentina por Duomo Ediciones en este agosto que pasó. 

"En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman".



Con esta nueva novela, que la escritora estadounidense ganadora del Premio Pulitzer publicó en el año 2016 nos muestra temáticas variadas (la pobreza, la soledad, la vergüenza) desde un costado ingenuo. Es la inocencia de los recuerdos de Lucy lo que capta la sensibilidad de los lectores, los abruma. Lucy Barton, escritora, casada y con dos hijas, se encuentra en la cama de un hospital recordando, visitando la casa de su infancia en memorias y con un terrible miedo a que su mamá la deje sola mientras duerme.



Es el marido de ella quien invita a su suegra a que le haga compañía a Lucy, porque a él no le gustan los hospitales y son pocas las veces que la va a visitar. No contaba con que, después de 20 años de silencios, madre e hija se tomarán este momento como una pausa en el tiempo. El relato se convierte en una especie de diario íntimo. Es como una visita al analista, donde los sentimientos más puros de la protagonista buscan salir a la luz.



Es una novela breve (tiene apenas 208 páginas) pero que se lee con una intensidad única: los capítulos son muy cortos, aunque más que capítulos podríamos llamarlos momentos, y que si bien siguen un hilo narrativo, juegan con los tiempos: el presente y el pasado se encuentran, al igual que la tristeza y la soledad aprehendida por Lucy. Son sentimientos aceptados, son memorias del ayer que se convierten en habitualidades del hoy.



¿Te recomiendo que lo leas? Por supuesto. Leer a una Premio Pulitzer siempre es una experiencia enriquecedora. Tenés que saber que vas a encontrarte con temas sensibles, tratados desde el punto de vista de una mujer que buscó soltarse de los estereotipos porque luchó toda su vida con ellos. Elizabeth Strout nos habla de amores imperfectos que no saben amar, pero que lo intentan. Y si, si que lo logran.

Noelia Torres.

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