#Lifestyle | ¿Cómo me preparo para el primer día de trabajo?

Relojito lindo lindo gracias a Las Oreiro y Avón ♥ ¡que es el encargado de que lleguemos siempre a punto!
Si, ya sé, ya sé. El primer día de trabajo es el cuco de todos porque estamos súper presionados por cumplir expectativas, hacer bien nuestra tarea y caerle bien a nuestros compañeros. Pasamos por unos cuantos de primeros días de trabajo, así que te vamos a dar un par de consejos para estar 100% preparada ¡avanti!


1. Levantate temprano 

Seguramente no pudiste dormir en toda la noche de los nervios y estás muerta de sueño. Pero aunque sea por este día hacé el esfuerzo y levantate más temprano así te preparás tranquila. Esto va a hacer que no andes a las corridas, te pongas las prendas donde deben y del derecho y no olvides nada en el camino. Incluso te podés tomar tu tiempo para meditar ¡y recargar energías!


2. Lavate la cara con agua muy fría

Ufffff, ¡que arrancar! Pero bueno, acá el quid de la cuestión está en despertarse ¡sea como sea! Lavate bien la cara, que no solo te despierta, también te aclara la cabeza después de una noche dramática. Mirate al espejo y repetí: ¡hoy es mi gran día!



3. Bañate a la noche

Otra gran cuestión es la de ahorrar tiempo por las duuuuudas que el primer punto no se te haya dado muy bien (mujer precavida vale por un montón). Bañate a la noche así a la mañana con un cepillo y un poco de make up ya estás arreglada, y te evitás demorar mucho tiempo en la ducha (más si sos de las que cantás a los gritos cuando se bañan y tardan 20 minutos #SorryNotSorry).


4. Elegí tu ropa la noche anterior

Si, fundamental. Y si podés probate todo esa misma noche así no tenés que darte un visto bueno y terminar revolviendo tu placard en busca de un milagro #TrueStory #LePasóAlAmigoDeUnAmigo


5. Tomate un café bien cargado con jugo y tostadas

Todo esto de bañarte, elegir la ropa y despertarte temprano no aplica a esto: DESAYUNÁ. Tomate tu tiempo para prepararte un desayuno nutritivo, saludable y que te mantenga con pilas toda la mañana. Aprovechá ese momento para leer algo que te relaje o, por que no, informarte sobre tu nuevo lugar de trabajo. 


6. Arrancá el día con una canción bien punchi

Poné ese tema que te da mucha energía y bailalo en tu living (si tenés que cantarlo a los gritos, ¡CANTALO A LOS GRITOS!). Dale un shot de confianza a tu autoestima y aflojá un poco esos nervios que no te dejaron dormir ¡vas a ver que te va a ir genial!


7. No te maquilles tanto

Que sea sutil, pero andá maquillada si eso es lo que te hace sentir más segura. No innoves con ese labial bordó si no sos de usarlo. Un poco de máscara para pestañas, corrector de ojeras y un gloss que iluminen tu rostro. Acá lo importante (mucho más que verte bonita ¡que ya lo sos sin maquillaje!) es que estés cómoda y segura con vos misma. 


8. Seguramente vas a estar súper nerviosa, pero actuá de manera relajada, ¡se vos misma!

Una vez una profesora nos dijo que teníamos que convertir el miedo en ansiedad de la linda. Si algo te sale mal, volvé a intentarlo y reite de lo que te pasó. No todos nacen sabiendo, y es la perseverancia y aprender de nuestros errores lo que nos hace mejores. SE POSITIVA. Entonces, visualizá el día que querés tener ¡y andá a por él! 


9. Dejá atrás miedos infundados

¿Les caeré bien? ¿dí mi 100%? ¿Seguiré trabajando acá? No, boludeces no. Si te llamaron para un puesto de trabajo quiere decir que tus logros pasados te llevaron adonde estás hoy. Y si te va mal no quiere decir que vos no fuiste competente, sino que ese trabajo no era para vos. Viví tu presente y dejá preguntas sin sentidos para que el futuro solo las responda.


10. Se simpática, pero si algo no te cae bien, decilo. 

#TrueStory: Conocí a un compañero de trabajo a quien yo sentía que no le caía bien (para nada). Me banqué muchas cosas para no confrontar con el hasta que un día me agarró cruzada (ja, ¡para qué!) y, de manera bastante tranquila, le dije que no me parecían sus tratos hacia mi. Nuestra relación cambió por completo desde ese día. La moraleja acá es que si ves algo que no te parece, ¡decilo! No te quedes callada por no confrontar con la gente.

Podría darles muchos (muchísimos) consejos más, pero se que los nervios van a estar igual. Disfrutá los momentos y pensá siempre en positivo. Respirá hondo, relajá ¡y que comience el día!

Noe Torres

Relojito lindo lindo gracias a Las Oreiro y Avón ♥ ¡que es el encargado de que lleguemos siempre a punto!
Si, ya sé, ya sé. El primer día de trabajo es el cuco de todos porque estamos súper presionados por cumplir expectativas, hacer bien nuestra tarea y caerle bien a nuestros compañeros. Pasamos por unos cuantos de primeros días de trabajo, así que te vamos a dar un par de consejos para estar 100% preparada ¡avanti!


1. Levantate temprano 

Seguramente no pudiste dormir en toda la noche de los nervios y estás muerta de sueño. Pero aunque sea por este día hacé el esfuerzo y levantate más temprano así te preparás tranquila. Esto va a hacer que no andes a las corridas, te pongas las prendas donde deben y del derecho y no olvides nada en el camino. Incluso te podés tomar tu tiempo para meditar ¡y recargar energías!


2. Lavate la cara con agua muy fría

Ufffff, ¡que arrancar! Pero bueno, acá el quid de la cuestión está en despertarse ¡sea como sea! Lavate bien la cara, que no solo te despierta, también te aclara la cabeza después de una noche dramática. Mirate al espejo y repetí: ¡hoy es mi gran día!



3. Bañate a la noche

Otra gran cuestión es la de ahorrar tiempo por las duuuuudas que el primer punto no se te haya dado muy bien (mujer precavida vale por un montón). Bañate a la noche así a la mañana con un cepillo y un poco de make up ya estás arreglada, y te evitás demorar mucho tiempo en la ducha (más si sos de las que cantás a los gritos cuando se bañan y tardan 20 minutos #SorryNotSorry).


4. Elegí tu ropa la noche anterior

Si, fundamental. Y si podés probate todo esa misma noche así no tenés que darte un visto bueno y terminar revolviendo tu placard en busca de un milagro #TrueStory #LePasóAlAmigoDeUnAmigo


5. Tomate un café bien cargado con jugo y tostadas

Todo esto de bañarte, elegir la ropa y despertarte temprano no aplica a esto: DESAYUNÁ. Tomate tu tiempo para prepararte un desayuno nutritivo, saludable y que te mantenga con pilas toda la mañana. Aprovechá ese momento para leer algo que te relaje o, por que no, informarte sobre tu nuevo lugar de trabajo. 


6. Arrancá el día con una canción bien punchi

Poné ese tema que te da mucha energía y bailalo en tu living (si tenés que cantarlo a los gritos, ¡CANTALO A LOS GRITOS!). Dale un shot de confianza a tu autoestima y aflojá un poco esos nervios que no te dejaron dormir ¡vas a ver que te va a ir genial!


7. No te maquilles tanto

Que sea sutil, pero andá maquillada si eso es lo que te hace sentir más segura. No innoves con ese labial bordó si no sos de usarlo. Un poco de máscara para pestañas, corrector de ojeras y un gloss que iluminen tu rostro. Acá lo importante (mucho más que verte bonita ¡que ya lo sos sin maquillaje!) es que estés cómoda y segura con vos misma. 


8. Seguramente vas a estar súper nerviosa, pero actuá de manera relajada, ¡se vos misma!

Una vez una profesora nos dijo que teníamos que convertir el miedo en ansiedad de la linda. Si algo te sale mal, volvé a intentarlo y reite de lo que te pasó. No todos nacen sabiendo, y es la perseverancia y aprender de nuestros errores lo que nos hace mejores. SE POSITIVA. Entonces, visualizá el día que querés tener ¡y andá a por él! 


9. Dejá atrás miedos infundados

¿Les caeré bien? ¿dí mi 100%? ¿Seguiré trabajando acá? No, boludeces no. Si te llamaron para un puesto de trabajo quiere decir que tus logros pasados te llevaron adonde estás hoy. Y si te va mal no quiere decir que vos no fuiste competente, sino que ese trabajo no era para vos. Viví tu presente y dejá preguntas sin sentidos para que el futuro solo las responda.


10. Se simpática, pero si algo no te cae bien, decilo. 

#TrueStory: Conocí a un compañero de trabajo a quien yo sentía que no le caía bien (para nada). Me banqué muchas cosas para no confrontar con el hasta que un día me agarró cruzada (ja, ¡para qué!) y, de manera bastante tranquila, le dije que no me parecían sus tratos hacia mi. Nuestra relación cambió por completo desde ese día. La moraleja acá es que si ves algo que no te parece, ¡decilo! No te quedes callada por no confrontar con la gente.

Podría darles muchos (muchísimos) consejos más, pero se que los nervios van a estar igual. Disfrutá los momentos y pensá siempre en positivo. Respirá hondo, relajá ¡y que comience el día!

Noe Torres

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