#ChicaFan | Ese ancho río entre nosotros ♥

Una vez más, gracias a Ediciones B por el libro ♥
El rosa viejo de la contratapa. Tocarlo y que sea suave. El poema de Emily Dickinson. Todo en “Ese ancho río entre nosotros”, escrito por Gabriela Margall me indicaba que iba a ser un buen libro incluso ante de leerlo, que la elección había sido acertada. Y así lo fue. Amantes de la literatura romántica histórica atención: van a enamorarse de este libro y de sus personajes, y se van a encontrar pidiendo más, con un epílogo que augura más.


Ese ancho río entre nosotros” está ambientado allá por el año 1801. Nos presenta a Andrés, un joven aventurero que viaja a Buenos Aires en busca de una vida mejor, junto a su hermana Soledad, quien desde el primer momento en escena, fue mi personaje favorito. Los hermanos Balboa se convierten rápidamente en personajes de la vida porteña, y así llegan a Martina Álvarez, una niña mujer (realmente no hay palabras más acertadas para ella) recatada e introvertida, de quien Andrés se enamora desde la primera vez que la ve, a orillas del Río de La Plata.

Muchas cosas me gustaron de este libro. Leerlo y sentir las carretas que viajaban por calles empedradas y llenas de barro. Sentirme en las tertulias donde todos, desde los más grandes hasta los más chicos, se divertían. Soy una amante de la historia, y Gabriela Margall logró con su relato reflejar las costumbres de una época lejana, y hacerme sentir que la estaba viviendo. No faltaban los personajes históricos ni los apellidos que aún hoy en día siguen siendo reconocidos.



La escritora estudió, investigó y plasmó a la perfección una época donde la sociedad era dura para las mujeres, donde se prefería callar a denunciar. Y la personalidad de Martina, tan retraída y temerosa, fue una de mejores construcciones de personajes que leí hasta ahora. Comenzó siendo una niña golpeada por su papá, a quien las leyes como la real pragmática justificaban. Gabriela hizo una gran denuncia de época sobre la violencia doméstica, y como esta violencia venía de la mano de la desinformación social.

Fueron Andrés (que lindo nombre, ¡que lindo hombre!) y Soledad, con sus locas ideas liberales y su cariño por la gente quienes ayudaron a Martina a convertirse de niña a mujer; De una joven miedosa a una mujer decidida a dar todo por aquellos a quienes ama.

No podía dejar de leerlo. Sabía que me tenía que levantar temprano, y aun así cada vez que terminaba un capítulo, me rogaba a mí misma uno más. Encontré en Gabriela Margall una escritora fabulosa, que me atrapó con su escritura que te hacía reír, llorar y aprender. Entender que los fantasmas del pasado son solo fantasmas. Que los ríos están hechos para ser cruzados. Que en esos encuentros, es donde uno encuentra la verdadera felicidad. Como Martina y Andrés. Como, espero, Soledad. De quien ya estoy esperando que se escriba la próxima aventura.

Noe Torres.

Una vez más, gracias a Ediciones B por el libro ♥
El rosa viejo de la contratapa. Tocarlo y que sea suave. El poema de Emily Dickinson. Todo en “Ese ancho río entre nosotros”, escrito por Gabriela Margall me indicaba que iba a ser un buen libro incluso ante de leerlo, que la elección había sido acertada. Y así lo fue. Amantes de la literatura romántica histórica atención: van a enamorarse de este libro y de sus personajes, y se van a encontrar pidiendo más, con un epílogo que augura más.


Ese ancho río entre nosotros” está ambientado allá por el año 1801. Nos presenta a Andrés, un joven aventurero que viaja a Buenos Aires en busca de una vida mejor, junto a su hermana Soledad, quien desde el primer momento en escena, fue mi personaje favorito. Los hermanos Balboa se convierten rápidamente en personajes de la vida porteña, y así llegan a Martina Álvarez, una niña mujer (realmente no hay palabras más acertadas para ella) recatada e introvertida, de quien Andrés se enamora desde la primera vez que la ve, a orillas del Río de La Plata.

Muchas cosas me gustaron de este libro. Leerlo y sentir las carretas que viajaban por calles empedradas y llenas de barro. Sentirme en las tertulias donde todos, desde los más grandes hasta los más chicos, se divertían. Soy una amante de la historia, y Gabriela Margall logró con su relato reflejar las costumbres de una época lejana, y hacerme sentir que la estaba viviendo. No faltaban los personajes históricos ni los apellidos que aún hoy en día siguen siendo reconocidos.



La escritora estudió, investigó y plasmó a la perfección una época donde la sociedad era dura para las mujeres, donde se prefería callar a denunciar. Y la personalidad de Martina, tan retraída y temerosa, fue una de mejores construcciones de personajes que leí hasta ahora. Comenzó siendo una niña golpeada por su papá, a quien las leyes como la real pragmática justificaban. Gabriela hizo una gran denuncia de época sobre la violencia doméstica, y como esta violencia venía de la mano de la desinformación social.

Fueron Andrés (que lindo nombre, ¡que lindo hombre!) y Soledad, con sus locas ideas liberales y su cariño por la gente quienes ayudaron a Martina a convertirse de niña a mujer; De una joven miedosa a una mujer decidida a dar todo por aquellos a quienes ama.

No podía dejar de leerlo. Sabía que me tenía que levantar temprano, y aun así cada vez que terminaba un capítulo, me rogaba a mí misma uno más. Encontré en Gabriela Margall una escritora fabulosa, que me atrapó con su escritura que te hacía reír, llorar y aprender. Entender que los fantasmas del pasado son solo fantasmas. Que los ríos están hechos para ser cruzados. Que en esos encuentros, es donde uno encuentra la verdadera felicidad. Como Martina y Andrés. Como, espero, Soledad. De quien ya estoy esperando que se escriba la próxima aventura.

Noe Torres.

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