#HablemosDe | Terminé de cursar… ¡¿y ahora?!


(Suspiro melodramático) (pausa instrumental) ... Qué tema, ¿no? El otro día estábamos hablando con novio de que la parte más difícil de hacer una carrera es... ¡cuando la terminás! (o estás en el camino). Puede que tengas dudas existenciales, que por minutos pienses en hacerte hippie y vender pulseras cuando estás por rendir un final... ¡incluso no saber que estudiar! Pero el verdadero problema llega cuando te encontrás recibido (o casi. Por favar, necesito con urgencia recibirme) y con un montón de tiempo libre.

Les hablo de este tema porque lo viví hace muy poco y se lo difícil y lo frustrante que es. Sigo teniendo esos momentos de negación total donde me pregunto ¡¡¿¿PORQUÉ ESTUDIE PERIODISMO??!!, pero aparte de que no llego a ningún lado con esto (más que a la autobofeteada mental) no sirve de nada lamentarte y no hacer. Por eso hoy te vengo a dar una serie de tips de qué podés hacer para pasar el tiempo de manera productiva, ¿arrancamos?


1. Salí con tus amigos

Acá pueden pasar dos cosas: a) que te parezca que vos solo tenés este sentimiento frustrante de no saber que hacer en tu vida y b) que te de culpa salir porque, encima de que no estás haciendo nada por tu vida "mirala, sale con las amigas". Te digo algo: NADA de estas dos cosas que pensás están bien. Primero que tus amigos están en la misma que vos, así que aunque no lo digan, se sienten igual. Y segundo que salir, charlar, reírse, y pasar el rato con gente que te quiere y te distrae está bien. Si te fuiste a estudiar a otra ciudad, tenés que recordad que, aparte de estudiar, te fuiste a vivir. No dejes a tu vida social relegada, es lo peor que podés hacer.




2. Leé un buen libro


Ustedes dirán, ¿qué? ¿se volvió loca? y la respuesta es LEÉ UN LIBRO. Tan simple como sentarte a leer por recreación o algún tema que te interese. Puede que parezca súper nimio, pero no podés dejar que tu mente quede en stand by, tenés que ayudarla a que siga pensando. Aparte, las buenas historias, aparte de ser súper atrapantes y despejarte por un rato, ¡te motivan a seguir!


3. Hacé ejercicio 

Y como te dije que tu mente no se puede quedar, también te lo digo de tu cuerpo. Movete, llenalo de energía. De nada va a servir que te quedes encerrado en tu casa lamentándote por el trabajo que no tenés o por que tus días de universitario terminaron. NO. Hacé ejercicio, cambia el aire, movete. No te quedes quieto, que es desde movimiento donde se producen las más grandes acciones #TrueStory


4. Ponete metas semanales

Obviamente, no vas a correrte una maratón desde la primera vez que salgas a correr. Pero, ¿por que esa no podría ser tu primera meta? Empezá con algo chiquito (aprender a cocinar, conocer un lugar nuevo de tu ciudad cada semana) para después seguir con acciones más grandes (hacer otra carrera, tomar ese curso que siempre quisiste hacer). Todo sirve como excusa para que no te quedes sentado sin hacer nada. Aprovechá tu tiempo libre, miralo como algo positivo. 


5. Empezá a estudiar algo nuevo / hacé cursos

¡Si! ¿Por qué no? Para mi es súper importante el hecho de seguir capacitándote en tu profesión. Puede que no estés trabajando, pero podés adquirir experiencia desde otro lado. Por ejemplo: si estudiaste comunicación, el curso de Community Manager es perfecto. Incluso, para los más valientes, pueden intentar hacer pasantías en empresas que queden en su ciudad. Puede que al principio no te pagan, pero solo trabajando se genera más trabajo... ¡quien sabe si no te terminan contratando!


6. Seguí informándote de tu profesión

Podés buscar algún grupo de facebook donde se nucleen los profesionales como vos, seguir páginas donde suban ofertas laborales, pasantías. Incluso estar atenta a las novedades de tu propia facultad porque también promocionan cursos y postgrados que podés hacer. Aunque no creas que van a llamarte, tirá curriculums donde veas que podés trabajar... ¡no te quedes!


7. Encontrá eso que te apasiona ¡y explótalo!

Está más que claro que si algo te gusta, lo hacés con pasión y amor. Esos son los dos ingredientes para que algo prospere (y perseverancia, mucha perseverancia). Así que podés hacer de esa pasión una gran inversión, armando tu propio emprendimiento (aunque no tenga nada que ver con eso que estudiaste). Vas a ver que en algún momento se va a cruzar con tu carrera, y es ahí donde va a empezar a dar frutos. Si no miranos a nosotras... sin esta pasión por el periodismo, ¡no existiría En Pocas Palabras! 


8. Salí a recorrer

Imprimí un par de curriculums, y salí a caminar por tu ciudad.Te sorprendería la cantidad de lugares y posibilidades que hay, que quizás tenés a la vuelta de tu casa, pero por vivir tan al máximo ni habías notado que existía. Abrí tu cabeza y permitite dejar curriculums en los lugares menos pensados. Puede ser desde la mejor empresa ligada a tu profesión, o ese café tan tierno en el centro de la ciudad. Vos animate, el no ya lo tenés.


9. Usá tus redes sociales como forma de contacto.

¿Sos arquitecto? Seguí a ese grupo de arquitectura que tanto admiraste y contactate con la gente que trabaja para ellos. ¿Te gusta una rama de la medicina que practica un médico reconocido? Twiteale algo contándole como te inspira su trabajo. Las redes sociales son el punto de encuentro más ágil de hoy en día. Quitate toda la vergüenza de vos, ¡y animate a hablar con tus ejemplos a seguir!




10. Tené paciencia. Mucha paciencia.

Sé que a los que me dijeron esto alguna vez el año pasado me dieron ganas de revolearle con algo bien pesado por la cabeza. Pero, ¿saben que? Tenían razón. Era cuestión de paciencia. De buscar, de amigarme con mi carrera, de encontrarle el lado positivo y descubrir esas aristas que podían llegar a serme productivas, aunque en otro momento ni las hubiera tenido en cuenta. Es cuestión de tener abierta la cabeza a las posibilidades, que en algún momento todo llega.

Una vez un amigo me dijo: "no sé de que estás preocupada. Vos podés, y sabés que sos capaz. Tomate este momento como unas vacaciones que lo que tenga que llegar va a llegar. Y si no, como sos vos, vas a salir a buscarlo". De ese día viví mi "finalización de cursada" desde otra manera. Gracias a ese consejo de Lucas dejé de preocuparme y a empezar a hacer cosas por mi profesión. Cuesta, se que cuesta. Pero es así: vos podés. Así que dejá tus preocupaciones de lado, que siendo negativa y llorando en tu casa no vas a llegar a ningún lado. Pensalo así: todo depende de vos, y tenés la fuerza necesaria para llegar adonde quieras llegar. Y si no, miranos a nosotras ♥

Noe Torres.








(Suspiro melodramático) (pausa instrumental) ... Qué tema, ¿no? El otro día estábamos hablando con novio de que la parte más difícil de hacer una carrera es... ¡cuando la terminás! (o estás en el camino). Puede que tengas dudas existenciales, que por minutos pienses en hacerte hippie y vender pulseras cuando estás por rendir un final... ¡incluso no saber que estudiar! Pero el verdadero problema llega cuando te encontrás recibido (o casi. Por favar, necesito con urgencia recibirme) y con un montón de tiempo libre.

Les hablo de este tema porque lo viví hace muy poco y se lo difícil y lo frustrante que es. Sigo teniendo esos momentos de negación total donde me pregunto ¡¡¿¿PORQUÉ ESTUDIE PERIODISMO??!!, pero aparte de que no llego a ningún lado con esto (más que a la autobofeteada mental) no sirve de nada lamentarte y no hacer. Por eso hoy te vengo a dar una serie de tips de qué podés hacer para pasar el tiempo de manera productiva, ¿arrancamos?


1. Salí con tus amigos

Acá pueden pasar dos cosas: a) que te parezca que vos solo tenés este sentimiento frustrante de no saber que hacer en tu vida y b) que te de culpa salir porque, encima de que no estás haciendo nada por tu vida "mirala, sale con las amigas". Te digo algo: NADA de estas dos cosas que pensás están bien. Primero que tus amigos están en la misma que vos, así que aunque no lo digan, se sienten igual. Y segundo que salir, charlar, reírse, y pasar el rato con gente que te quiere y te distrae está bien. Si te fuiste a estudiar a otra ciudad, tenés que recordad que, aparte de estudiar, te fuiste a vivir. No dejes a tu vida social relegada, es lo peor que podés hacer.




2. Leé un buen libro


Ustedes dirán, ¿qué? ¿se volvió loca? y la respuesta es LEÉ UN LIBRO. Tan simple como sentarte a leer por recreación o algún tema que te interese. Puede que parezca súper nimio, pero no podés dejar que tu mente quede en stand by, tenés que ayudarla a que siga pensando. Aparte, las buenas historias, aparte de ser súper atrapantes y despejarte por un rato, ¡te motivan a seguir!


3. Hacé ejercicio 

Y como te dije que tu mente no se puede quedar, también te lo digo de tu cuerpo. Movete, llenalo de energía. De nada va a servir que te quedes encerrado en tu casa lamentándote por el trabajo que no tenés o por que tus días de universitario terminaron. NO. Hacé ejercicio, cambia el aire, movete. No te quedes quieto, que es desde movimiento donde se producen las más grandes acciones #TrueStory


4. Ponete metas semanales

Obviamente, no vas a correrte una maratón desde la primera vez que salgas a correr. Pero, ¿por que esa no podría ser tu primera meta? Empezá con algo chiquito (aprender a cocinar, conocer un lugar nuevo de tu ciudad cada semana) para después seguir con acciones más grandes (hacer otra carrera, tomar ese curso que siempre quisiste hacer). Todo sirve como excusa para que no te quedes sentado sin hacer nada. Aprovechá tu tiempo libre, miralo como algo positivo. 


5. Empezá a estudiar algo nuevo / hacé cursos

¡Si! ¿Por qué no? Para mi es súper importante el hecho de seguir capacitándote en tu profesión. Puede que no estés trabajando, pero podés adquirir experiencia desde otro lado. Por ejemplo: si estudiaste comunicación, el curso de Community Manager es perfecto. Incluso, para los más valientes, pueden intentar hacer pasantías en empresas que queden en su ciudad. Puede que al principio no te pagan, pero solo trabajando se genera más trabajo... ¡quien sabe si no te terminan contratando!


6. Seguí informándote de tu profesión

Podés buscar algún grupo de facebook donde se nucleen los profesionales como vos, seguir páginas donde suban ofertas laborales, pasantías. Incluso estar atenta a las novedades de tu propia facultad porque también promocionan cursos y postgrados que podés hacer. Aunque no creas que van a llamarte, tirá curriculums donde veas que podés trabajar... ¡no te quedes!


7. Encontrá eso que te apasiona ¡y explótalo!

Está más que claro que si algo te gusta, lo hacés con pasión y amor. Esos son los dos ingredientes para que algo prospere (y perseverancia, mucha perseverancia). Así que podés hacer de esa pasión una gran inversión, armando tu propio emprendimiento (aunque no tenga nada que ver con eso que estudiaste). Vas a ver que en algún momento se va a cruzar con tu carrera, y es ahí donde va a empezar a dar frutos. Si no miranos a nosotras... sin esta pasión por el periodismo, ¡no existiría En Pocas Palabras! 


8. Salí a recorrer

Imprimí un par de curriculums, y salí a caminar por tu ciudad.Te sorprendería la cantidad de lugares y posibilidades que hay, que quizás tenés a la vuelta de tu casa, pero por vivir tan al máximo ni habías notado que existía. Abrí tu cabeza y permitite dejar curriculums en los lugares menos pensados. Puede ser desde la mejor empresa ligada a tu profesión, o ese café tan tierno en el centro de la ciudad. Vos animate, el no ya lo tenés.


9. Usá tus redes sociales como forma de contacto.

¿Sos arquitecto? Seguí a ese grupo de arquitectura que tanto admiraste y contactate con la gente que trabaja para ellos. ¿Te gusta una rama de la medicina que practica un médico reconocido? Twiteale algo contándole como te inspira su trabajo. Las redes sociales son el punto de encuentro más ágil de hoy en día. Quitate toda la vergüenza de vos, ¡y animate a hablar con tus ejemplos a seguir!




10. Tené paciencia. Mucha paciencia.

Sé que a los que me dijeron esto alguna vez el año pasado me dieron ganas de revolearle con algo bien pesado por la cabeza. Pero, ¿saben que? Tenían razón. Era cuestión de paciencia. De buscar, de amigarme con mi carrera, de encontrarle el lado positivo y descubrir esas aristas que podían llegar a serme productivas, aunque en otro momento ni las hubiera tenido en cuenta. Es cuestión de tener abierta la cabeza a las posibilidades, que en algún momento todo llega.

Una vez un amigo me dijo: "no sé de que estás preocupada. Vos podés, y sabés que sos capaz. Tomate este momento como unas vacaciones que lo que tenga que llegar va a llegar. Y si no, como sos vos, vas a salir a buscarlo". De ese día viví mi "finalización de cursada" desde otra manera. Gracias a ese consejo de Lucas dejé de preocuparme y a empezar a hacer cosas por mi profesión. Cuesta, se que cuesta. Pero es así: vos podés. Así que dejá tus preocupaciones de lado, que siendo negativa y llorando en tu casa no vas a llegar a ningún lado. Pensalo así: todo depende de vos, y tenés la fuerza necesaria para llegar adonde quieras llegar. Y si no, miranos a nosotras ♥

Noe Torres.







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