Audrey Hepburn, lo clásico hecho ícono fashion

Imágenes extraídas de Pinterest.
Antes que nada, a la gente de La Pampa que nos lee (¡levanta las manos si te gustan los pampeanos! #NoEstamosBien) le digo que puede leer esta nota en versión papel en la Revista Santa Pink. Los invito a darle like a su página de facebook y a leer la revis :) Y ahora si ¡a Audrey!

La conocí una noche en que decidí ver una película en blanco y negro. #ChicaFan hacía mucho tiempo que quería leer el libro de Capote, Desayuno en Tiffany’s, y encontrar la película fue la excusa perfecta. Quedé totalmente enamorada del estilo clásico y sofisticado de esta actriz de culto de la época dorada de Hollywood.


Audrey se convirtió en un ícono de la moda mundial. Amiga de los grandes diseñadores de la época, se destacó por su naturalidad y elegancia a la hora de vestirse. Junto a Hubert de Givenchy se convirtieron en la dualidad “cine/moda” perfecta, después de que el decidiera diseñar para ella en la película protagonizada por Audrey, Sabrina.


La actriz usaba la moda para complementar su look, no seguía tendencias. Toda su vida fue fiel a su estilo, y no se dejó llevar por las imposiciones del mundo en el que vivía. Incluso diseñadores que pudieron trabajar con ella, cuentan que no había forma de hacerla entrar en razón cuando una prenda no coincidía con su estilo. Audrey cuidaba su imagen porque era única, y eso fue lo que la llevó a ser un mito de la moda.


Fue en la película Roman Holiday cuando impuso uno de los #MustHaves fashion que siguen en pie incluso hoy en día: las camisas blancas. Al igual que los sacos, Audrey revaloró la ropa masculina de ese tiempo, para transformarlas en prendas necesarias en cualquier guardarropa femenino. En el año 2007,  el escritor francés Dominique Lapierre impulsó una acción benéfica para dos escuelas en Bengala subastando el famoso vestido negro que la actriz usó en la película Desayuno con Diamantes, que se valuó en 467.200 libras (más de medio millón de euros), siendo así el precio más alto que se pagó históricamente por una prenda creada para el cine.



Audrey era simpleza. Era elegancia y belleza combinado con un sentido de la solidaridad inmenso y un don especial para la actuación. Su vida se reflejaba en su estilo, y quizás que haya logrado eso es lo que hace que todos la admiremos un poco más. Audrey fue, es y será la gran figura de la moda en el cine. Lo clásico, hecho ícono fashion. 

Noe Torres

Imágenes extraídas de Pinterest.
Antes que nada, a la gente de La Pampa que nos lee (¡levanta las manos si te gustan los pampeanos! #NoEstamosBien) le digo que puede leer esta nota en versión papel en la Revista Santa Pink. Los invito a darle like a su página de facebook y a leer la revis :) Y ahora si ¡a Audrey!

La conocí una noche en que decidí ver una película en blanco y negro. #ChicaFan hacía mucho tiempo que quería leer el libro de Capote, Desayuno en Tiffany’s, y encontrar la película fue la excusa perfecta. Quedé totalmente enamorada del estilo clásico y sofisticado de esta actriz de culto de la época dorada de Hollywood.


Audrey se convirtió en un ícono de la moda mundial. Amiga de los grandes diseñadores de la época, se destacó por su naturalidad y elegancia a la hora de vestirse. Junto a Hubert de Givenchy se convirtieron en la dualidad “cine/moda” perfecta, después de que el decidiera diseñar para ella en la película protagonizada por Audrey, Sabrina.


La actriz usaba la moda para complementar su look, no seguía tendencias. Toda su vida fue fiel a su estilo, y no se dejó llevar por las imposiciones del mundo en el que vivía. Incluso diseñadores que pudieron trabajar con ella, cuentan que no había forma de hacerla entrar en razón cuando una prenda no coincidía con su estilo. Audrey cuidaba su imagen porque era única, y eso fue lo que la llevó a ser un mito de la moda.


Fue en la película Roman Holiday cuando impuso uno de los #MustHaves fashion que siguen en pie incluso hoy en día: las camisas blancas. Al igual que los sacos, Audrey revaloró la ropa masculina de ese tiempo, para transformarlas en prendas necesarias en cualquier guardarropa femenino. En el año 2007,  el escritor francés Dominique Lapierre impulsó una acción benéfica para dos escuelas en Bengala subastando el famoso vestido negro que la actriz usó en la película Desayuno con Diamantes, que se valuó en 467.200 libras (más de medio millón de euros), siendo así el precio más alto que se pagó históricamente por una prenda creada para el cine.



Audrey era simpleza. Era elegancia y belleza combinado con un sentido de la solidaridad inmenso y un don especial para la actuación. Su vida se reflejaba en su estilo, y quizás que haya logrado eso es lo que hace que todos la admiremos un poco más. Audrey fue, es y será la gran figura de la moda en el cine. Lo clásico, hecho ícono fashion. 

Noe Torres

2 comentarios

  1. Es la mejor! sin duda un icono de la moda
    https://behaviorblogarg.wordpress.com/

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