Hoy quiero ver... ¡Le Petit Prince!

Todas las fotos fueron extraídas de Google Imágenes

¿Mi mayor miedo en la vida? Que no me alcance la vida para leer todos los libros que quiero leer. Quizás suene ñoño (lo sé), pero cuando imagino un fin a lo único a lo que me permito temer es a eso. Mamá me regaló El Principito cuando era una nena lectora que entendió lo que pudo cuando leyó la historia de este aviador, y desde ese momento es una de mis lecturas obligadas al año. Fue con cuña que fuimos al cine y vimos la cola de esta película francesa del año 2015 basada en la novela de Saint-Exupéry y desde el momento 0 supe que me iba a encantar, pero nunca imaginé que tanto.


La historia del Principito es un cuento que sabemos todos, ¿no? El aviador que se encuentra perdido en el desierto de Sahara, y cuando menos pensaba en vivir, entre tanta arena y sequía, aparece un niño con cabellos color oro, que viajó de asteroide en asteroide (el vivía en el b-612)  hasta llegar al planeta tierra, para cambiar la vida de este aviador sin nombre para siempre. En esta adaptación dirigida por Mark Osborne, el aviador, después de muchos intentos fallidos de volver a los cielos se encuentra con la pequeña y organizada Aurora, una nena que tiene por delante un futuro brillante y estructurado a la perfección por su mamá.


Entre tanta aritmética y organización, Aurora encuentra en su viejo vecino un mundo por descubrir, historias fascinantes y viajes a las estrellas. El zorro (de peluche y te diría que tejido al crochet) se convierte en su compañero de aventuras mientras ella aprende junto al aviador la moraleja más importante que tiene la película: que solo se ve bien con el corazón, ya que lo esencial es invisible a los ojos. 


Como #ChicaFan del libro, tengo que admitir que Osborne encontró la manera perfecta de combinar estas dos historias, quizás haciendo que se separen y se crucen en el momento justo. Escuchar, ver y leer (a la vez) la historia que me acompañó desde mi infancia hizo que riera, llorara y me asombrara por la manera en que decidieron relatar cinematograficamente esta novela. Me pareció genial la manera en que separaban las dos historias con variaciones animadas. Una, con animación digital (que relata el hilo principal de la película) y la otra con formato Stop Motion (la que cuenta la vida del Principito).


La banda sonora se lleva un completo y rotundo 10 (se las dejé en un link arriba así la escuchan) porque simplemente me pareció bellísimo. Es una película francesa, y como le dije a novio, tiene la impronta y ese encanto francés que tanto enamora a todos. Hans Zimmer (El Rey León, El Caballero de la Noche, Inception) fue el encargado de musicalizar esta película, para lo cual recurrió a la cantante Camille para darle voz a algunos temas. 


Creo que Mark Osborne supo estar a la altura de esta película. Decidió contar otra historia para que recordemos al Principito, para que queramos volver a encontrarlo, y lo hallamos en esta película de la mejor manera posible. Quizás para volver, aprovechó una migración de pájaros silvestres. Quizás debiéramos escribirle a Antoine, y decirle que El Principito ha vuelto.   

Noe Torres

Todas las fotos fueron extraídas de Google Imágenes

¿Mi mayor miedo en la vida? Que no me alcance la vida para leer todos los libros que quiero leer. Quizás suene ñoño (lo sé), pero cuando imagino un fin a lo único a lo que me permito temer es a eso. Mamá me regaló El Principito cuando era una nena lectora que entendió lo que pudo cuando leyó la historia de este aviador, y desde ese momento es una de mis lecturas obligadas al año. Fue con cuña que fuimos al cine y vimos la cola de esta película francesa del año 2015 basada en la novela de Saint-Exupéry y desde el momento 0 supe que me iba a encantar, pero nunca imaginé que tanto.


La historia del Principito es un cuento que sabemos todos, ¿no? El aviador que se encuentra perdido en el desierto de Sahara, y cuando menos pensaba en vivir, entre tanta arena y sequía, aparece un niño con cabellos color oro, que viajó de asteroide en asteroide (el vivía en el b-612)  hasta llegar al planeta tierra, para cambiar la vida de este aviador sin nombre para siempre. En esta adaptación dirigida por Mark Osborne, el aviador, después de muchos intentos fallidos de volver a los cielos se encuentra con la pequeña y organizada Aurora, una nena que tiene por delante un futuro brillante y estructurado a la perfección por su mamá.


Entre tanta aritmética y organización, Aurora encuentra en su viejo vecino un mundo por descubrir, historias fascinantes y viajes a las estrellas. El zorro (de peluche y te diría que tejido al crochet) se convierte en su compañero de aventuras mientras ella aprende junto al aviador la moraleja más importante que tiene la película: que solo se ve bien con el corazón, ya que lo esencial es invisible a los ojos. 


Como #ChicaFan del libro, tengo que admitir que Osborne encontró la manera perfecta de combinar estas dos historias, quizás haciendo que se separen y se crucen en el momento justo. Escuchar, ver y leer (a la vez) la historia que me acompañó desde mi infancia hizo que riera, llorara y me asombrara por la manera en que decidieron relatar cinematograficamente esta novela. Me pareció genial la manera en que separaban las dos historias con variaciones animadas. Una, con animación digital (que relata el hilo principal de la película) y la otra con formato Stop Motion (la que cuenta la vida del Principito).


La banda sonora se lleva un completo y rotundo 10 (se las dejé en un link arriba así la escuchan) porque simplemente me pareció bellísimo. Es una película francesa, y como le dije a novio, tiene la impronta y ese encanto francés que tanto enamora a todos. Hans Zimmer (El Rey León, El Caballero de la Noche, Inception) fue el encargado de musicalizar esta película, para lo cual recurrió a la cantante Camille para darle voz a algunos temas. 


Creo que Mark Osborne supo estar a la altura de esta película. Decidió contar otra historia para que recordemos al Principito, para que queramos volver a encontrarlo, y lo hallamos en esta película de la mejor manera posible. Quizás para volver, aprovechó una migración de pájaros silvestres. Quizás debiéramos escribirle a Antoine, y decirle que El Principito ha vuelto.   

Noe Torres

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