¡Mi libro favorito! / My favorite book!


Mucho Perro, de Silvia Schujer fue el primer libro (mío) que tuve entre mis manos. Fue después de mi cumpleaños número 6, que tras recibir una montaña de juguetes y ropa, me quedé en un rincón leyendo y disfrutando del cuento. Leí muchísimos libros más después de ese, pero a él le voy a dar el crédito de #ChicaLectora. O a mi mamá, que noche tras noche se quedaba al lado de mi cama leyéndome mi cuento preferido (esos de Anteojitos, el del gato y el ratón).

Así que si, muchos libros pasaron por mis manos desde que tenía tan solo 6 años, y es por eso que no me animaría a elegir un favorito (¡aunque en este post me lo propuse, JA!). No pude elegir uno (Y no Albertina, era sabido...) por eso elegí 5. Ellos que me acompañaron en todas las etapas de mi vida, desde peque pequeña hasta la Albertina que intento ser hoy. Aquí están, ellos son... Mis 5 libros favoritos (sin los cuáles se que no podría vivir).


Mafalda. Ella fue la primer culpable. Ella y sus amigos. Ella y sus preguntas. Me acuerdo que podía pasar horas enteras tirada en la cama grande leyendo todas sus historietas. Como era un libro grande (por suerte en mi casa estuvo desde el comienzo Toda Mafalda) más me atraía y más ganas de leerlo me daban. No podía con mis brazitos chiquitos pero lo arrastraba hasta la cama (o el piso del pasillo también era un buen lugar para leer) y pasaba horas con ella. Me hizo preguntarle mil cosas a mi mamá. Me facilitó la carta que le tuve que hacer a Quino en la facultad donde le agradecí por todo. Por hacerme querer ser (con tan solo 6 añitos) como ella. 


Mujercitas. Tengo la particularidad de acordarme el momento justo en que leí cada libro. Era verano cuando mi amiga la Negra (ella que siempre está) me regaló mi primer ejemplar de la clásica novela de Louisa May Alcott. No se cuanto tardé en leerlo, pero lo que si me acuerdo es que lloraba y lloraba por haberlo terminado. En ese momento no tenía la más pálida idea de que había una segunda parte (no existía la milagrosa Wikipedia en esos tiempos jaja) y por eso lo comencé a leer otra vez (si, ni limada). Años después leí no solo la segunda, también la tercera parte de esta novela que todavía sigo leyendo, aunque sea una vez por año.


El diario de Ana Frank. Me encontré por primera vez con esta nena cuando tenía 8 años (laaaaaaa mierda que era chiquita). Estaba en 3° grado cuando Ludmila llegó (tarde, como siempre) corriendo a la fila para saludar a la bandera y me dijo: "mamámecompróeldiariodeanafranktenésqueleerlo" así todo rapidito y en un susurro para que "La Bruja" no nos escuchara. Llegué a casa, lo pedí, y aunque mamá pensara que era un poco chica para un libro así me lo compró y comencé la lectura. Me costó entender la mitad de las cosas pero por suerte tenía una compañera de lectura para ayudarnos mutuamente a entenderla. Buscábamos en los libros, preguntábamos a nuestros papás, le consultábamos a la bibliotecaria. A nuestros 8 años hicimos un trabajo de investigación para entender el libro digno de Los Simuladores. Y así comenzamos a llamarnos. 


Harry Potter. ¡Y un día llegó la magia a mi vida! (y acá es cuando me perdiste para siempre). 11 años tenía (es el dato que más me gusta decir jaja. Ni Potterhead la loca) cuando mi mamá me lo compró porque al parecer era un furor mundial y yo, loca de los libros, no podía quedar afuera de esto. Faaaa, me cambió la vida (y no agrego el "chabón!" porque a veces me acuerdo de que estoy en un blog y que soy casi comunicadora social entonces debería ser un poco más seria). Harry Potter fue una de las mejores cosas que me pasó en la infancia/adolescencia porque me acompañó, me hizo soñar, viajar, conocer un montón de gente copada, ¡tantas cosas! El otro día estaba hablando con mi sobrina, que a pesar de que esta nueva generación de lectores (los aplaudo igual eh) lea esta saga no va a ser lo mismo que haberla vivido en pleno auge. Gracias, gracias Rowling por habernos regalado estos libros. Gracias chabona, en serio (si, no me aguanté. #LoDije).


Indias Blancas. Y después llegó ella. Ya era un poquito más grande, tenía 17. Estábamos en una previa en Buenos Aires (previa, ponele... Previa minitah: me cambio, me maquillo, bailamos un poquito) y V. K me dijo: "Noe, este libro a vos te va a gustar, mirá..." Ahí comenzó el amor con Florencia Bonelli. Cuando me puse a leer en vez de maquillarme. Cuando al otro día, a pesar de haber perdido cámara de fotos y que haya sido todo medio un caos fui hasta la librería y pedí Indias Blancas. Lo que me hizo amar a mi provincia esta mujer no tiene explicación. Querer recorrer mi país kilómetro por kilómetro para conocer los escenarios de sus novelas. Viajar en el tiempo. Que aumente tu pasión por la historia argentina gracias a sus datos. Eso genera Flor Bonelli en mi. Y me lo demostró con Indias Blancas, el libro que amé desde la primer hoja que leí.

Ellos fueron. Los infaltables, que nunca se van a ir de mi biblioteca. Los que me enojé cuando Orejas intentó (bah, se morfó bastante) comer, los que le machaco a novio la cabeza para que lea (perdón por tanta insistencia, vos sabés como soy jaja). Mis 5 libros favoritos.

Albertina. 


Mucho Perro, de Silvia Schujer fue el primer libro (mío) que tuve entre mis manos. Fue después de mi cumpleaños número 6, que tras recibir una montaña de juguetes y ropa, me quedé en un rincón leyendo y disfrutando del cuento. Leí muchísimos libros más después de ese, pero a él le voy a dar el crédito de #ChicaLectora. O a mi mamá, que noche tras noche se quedaba al lado de mi cama leyéndome mi cuento preferido (esos de Anteojitos, el del gato y el ratón).

Así que si, muchos libros pasaron por mis manos desde que tenía tan solo 6 años, y es por eso que no me animaría a elegir un favorito (¡aunque en este post me lo propuse, JA!). No pude elegir uno (Y no Albertina, era sabido...) por eso elegí 5. Ellos que me acompañaron en todas las etapas de mi vida, desde peque pequeña hasta la Albertina que intento ser hoy. Aquí están, ellos son... Mis 5 libros favoritos (sin los cuáles se que no podría vivir).


Mafalda. Ella fue la primer culpable. Ella y sus amigos. Ella y sus preguntas. Me acuerdo que podía pasar horas enteras tirada en la cama grande leyendo todas sus historietas. Como era un libro grande (por suerte en mi casa estuvo desde el comienzo Toda Mafalda) más me atraía y más ganas de leerlo me daban. No podía con mis brazitos chiquitos pero lo arrastraba hasta la cama (o el piso del pasillo también era un buen lugar para leer) y pasaba horas con ella. Me hizo preguntarle mil cosas a mi mamá. Me facilitó la carta que le tuve que hacer a Quino en la facultad donde le agradecí por todo. Por hacerme querer ser (con tan solo 6 añitos) como ella. 


Mujercitas. Tengo la particularidad de acordarme el momento justo en que leí cada libro. Era verano cuando mi amiga la Negra (ella que siempre está) me regaló mi primer ejemplar de la clásica novela de Louisa May Alcott. No se cuanto tardé en leerlo, pero lo que si me acuerdo es que lloraba y lloraba por haberlo terminado. En ese momento no tenía la más pálida idea de que había una segunda parte (no existía la milagrosa Wikipedia en esos tiempos jaja) y por eso lo comencé a leer otra vez (si, ni limada). Años después leí no solo la segunda, también la tercera parte de esta novela que todavía sigo leyendo, aunque sea una vez por año.


El diario de Ana Frank. Me encontré por primera vez con esta nena cuando tenía 8 años (laaaaaaa mierda que era chiquita). Estaba en 3° grado cuando Ludmila llegó (tarde, como siempre) corriendo a la fila para saludar a la bandera y me dijo: "mamámecompróeldiariodeanafranktenésqueleerlo" así todo rapidito y en un susurro para que "La Bruja" no nos escuchara. Llegué a casa, lo pedí, y aunque mamá pensara que era un poco chica para un libro así me lo compró y comencé la lectura. Me costó entender la mitad de las cosas pero por suerte tenía una compañera de lectura para ayudarnos mutuamente a entenderla. Buscábamos en los libros, preguntábamos a nuestros papás, le consultábamos a la bibliotecaria. A nuestros 8 años hicimos un trabajo de investigación para entender el libro digno de Los Simuladores. Y así comenzamos a llamarnos. 


Harry Potter. ¡Y un día llegó la magia a mi vida! (y acá es cuando me perdiste para siempre). 11 años tenía (es el dato que más me gusta decir jaja. Ni Potterhead la loca) cuando mi mamá me lo compró porque al parecer era un furor mundial y yo, loca de los libros, no podía quedar afuera de esto. Faaaa, me cambió la vida (y no agrego el "chabón!" porque a veces me acuerdo de que estoy en un blog y que soy casi comunicadora social entonces debería ser un poco más seria). Harry Potter fue una de las mejores cosas que me pasó en la infancia/adolescencia porque me acompañó, me hizo soñar, viajar, conocer un montón de gente copada, ¡tantas cosas! El otro día estaba hablando con mi sobrina, que a pesar de que esta nueva generación de lectores (los aplaudo igual eh) lea esta saga no va a ser lo mismo que haberla vivido en pleno auge. Gracias, gracias Rowling por habernos regalado estos libros. Gracias chabona, en serio (si, no me aguanté. #LoDije).


Indias Blancas. Y después llegó ella. Ya era un poquito más grande, tenía 17. Estábamos en una previa en Buenos Aires (previa, ponele... Previa minitah: me cambio, me maquillo, bailamos un poquito) y V. K me dijo: "Noe, este libro a vos te va a gustar, mirá..." Ahí comenzó el amor con Florencia Bonelli. Cuando me puse a leer en vez de maquillarme. Cuando al otro día, a pesar de haber perdido cámara de fotos y que haya sido todo medio un caos fui hasta la librería y pedí Indias Blancas. Lo que me hizo amar a mi provincia esta mujer no tiene explicación. Querer recorrer mi país kilómetro por kilómetro para conocer los escenarios de sus novelas. Viajar en el tiempo. Que aumente tu pasión por la historia argentina gracias a sus datos. Eso genera Flor Bonelli en mi. Y me lo demostró con Indias Blancas, el libro que amé desde la primer hoja que leí.

Ellos fueron. Los infaltables, que nunca se van a ir de mi biblioteca. Los que me enojé cuando Orejas intentó (bah, se morfó bastante) comer, los que le machaco a novio la cabeza para que lea (perdón por tanta insistencia, vos sabés como soy jaja). Mis 5 libros favoritos.

Albertina. 

3 comentarios

  1. El diario de Ana frank me encantó cuando lo leí!!besos

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  2. Yo también empecé a leer desde los 5 casi 6 años (al principio porque me machacaba mi mamá, aunque mucho no me volvía loca... hasta que comencé a descubrir un mundo mágico de historias que yo misma elegía y, desde entonces, no he parado). Como vos, no podría elegir un único libro favorito (¡incluso, me constaría elegir 5! Jajaja); sin embargo, yo también incluiría en mi lista a Mafalda (la leía mucho en las vacaciones, en la playa) y a Mujercitas. Además, los cuentos de Edgar Allan Poe, la serie completa de historias de Sherlock Holmes, La Metarmorfosis de Kafka, las obras de Cortázar y los cuentos largos de García Márquez...
    Un beso grande.

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  3. Con los primeros tres te banco a muerte, a Harry Potter llegué de costado porque mi hija era la fan (acá me delata la edad, que voy a hacer...). Y podés creer que nunca leí a Florencia Bonelli?
    Imposible para mi decidir cuales es mi Top5... Me quedo pensando...

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