¡Se terminaron las vacaciones! ¿Y ahora?

Laguna Don Tomás, Santa Rosa, La Pampa.
Se terminaron las vacaciones. Eso implica agarrar bolsito y conejito, abandonar los pagos pampeanos y volver a la city platense. Otros años la valija pesaba y no había muchas ganas de volver, pero después de 5 años de vivir en La Plata y acostumbrarme a su ritmo, un poquito (mucho) se extraña. La Pampa no te pongas celosa, te voy a extrañar. Y para convencerme de todo esto, hice dos listas (ya se me fue de las manos mi pasión por las listas) con las 5 razones por las cuales voy a extrañar La Pampa y las 5 por las cuales ¡extraño La Plata! 

Campo de girasoles, M. Riglos, La Pampa.
1. La tranquilidad del campo, escuchar los grillos a la noche, mirar para arriba y ver el cielo lleno de estrellas. 

2. Tomar mates en el patio mientras leo un libro tranquila. Saber que me puedo tirar a tomar sol porque tengo un espacio lleno de pasto para mi.

3. No tener obligaciones y olvidarme del mundo. Estoy tan relajada en La Pampa que me olvido de lo que tengo que hacer, que puedo pasar días en mi casa sin tener ganas de salir solo por estar tranquila.

4. Los helados (aunque este verano anduve bastante moderada). Eso de decir: maaaaaaaa, quiero comer helado y saber que lo tengo ahí a pasitos ¡es lo mejor del mundo!

5. Aunque reniegue y sea una enana gruñona, se que acá tengo a 3 terremotitos asegurados que siempre me van a sacar una sonrisa o van a estar dispuestos a jugar con su tía. Y si, los voy a extrañar (mucho).

Boulevar Diagonal 73, La Plata. 
1. ¡Mi sommier de dos plazas! Si, amo mi cama de La Pampa, pero extraño dormir toda estirada y rodeada de peluches.

2. Las diagonales. Nunca pensé que iba a decir esto ¡pero extraño las calles platenses! Los números, ubicarme fácil, Tomarme una diagonal que me deje cerca.

3. Los mates en el balcón, leyendo, escribiendo, regando mis plantitas. Extraño mi departamento de 2x2, mi mundo.

4. El wifi de 6 megas. Y a pesar de que NO extrañe a Fibertel (tomá, te lo dije) no veo la hora de tardar solo 14 minutos para descargarme los capítulos (en HD) de Hart of Dixie.

5. La lluvia. Extraño ver agua caer del cielo. En La Pampa andamos necesitando un poco, y en La Plata sobra. Acostarme un sábado a la siesta con una chocolatada a ver una película de Disney, mientras afuera llueve (y me da una excusa para quedarme en casa).

Estas cosas nada más las entienden los chicos que nos fuimos a estudiar afuera. Los que decidimos dejar la casa (porque por suerte nuestros viejos nos pudieron ayudar) y hacer "rancho aparte", como dirían por acá. Eso no me hace menos pampeana, y aun así me considero un poquito platense. O Pampaplatense, como me gusta decirme a mi. 

Albertina. 

Laguna Don Tomás, Santa Rosa, La Pampa.
Se terminaron las vacaciones. Eso implica agarrar bolsito y conejito, abandonar los pagos pampeanos y volver a la city platense. Otros años la valija pesaba y no había muchas ganas de volver, pero después de 5 años de vivir en La Plata y acostumbrarme a su ritmo, un poquito (mucho) se extraña. La Pampa no te pongas celosa, te voy a extrañar. Y para convencerme de todo esto, hice dos listas (ya se me fue de las manos mi pasión por las listas) con las 5 razones por las cuales voy a extrañar La Pampa y las 5 por las cuales ¡extraño La Plata! 

Campo de girasoles, M. Riglos, La Pampa.
1. La tranquilidad del campo, escuchar los grillos a la noche, mirar para arriba y ver el cielo lleno de estrellas. 

2. Tomar mates en el patio mientras leo un libro tranquila. Saber que me puedo tirar a tomar sol porque tengo un espacio lleno de pasto para mi.

3. No tener obligaciones y olvidarme del mundo. Estoy tan relajada en La Pampa que me olvido de lo que tengo que hacer, que puedo pasar días en mi casa sin tener ganas de salir solo por estar tranquila.

4. Los helados (aunque este verano anduve bastante moderada). Eso de decir: maaaaaaaa, quiero comer helado y saber que lo tengo ahí a pasitos ¡es lo mejor del mundo!

5. Aunque reniegue y sea una enana gruñona, se que acá tengo a 3 terremotitos asegurados que siempre me van a sacar una sonrisa o van a estar dispuestos a jugar con su tía. Y si, los voy a extrañar (mucho).

Boulevar Diagonal 73, La Plata. 
1. ¡Mi sommier de dos plazas! Si, amo mi cama de La Pampa, pero extraño dormir toda estirada y rodeada de peluches.

2. Las diagonales. Nunca pensé que iba a decir esto ¡pero extraño las calles platenses! Los números, ubicarme fácil, Tomarme una diagonal que me deje cerca.

3. Los mates en el balcón, leyendo, escribiendo, regando mis plantitas. Extraño mi departamento de 2x2, mi mundo.

4. El wifi de 6 megas. Y a pesar de que NO extrañe a Fibertel (tomá, te lo dije) no veo la hora de tardar solo 14 minutos para descargarme los capítulos (en HD) de Hart of Dixie.

5. La lluvia. Extraño ver agua caer del cielo. En La Pampa andamos necesitando un poco, y en La Plata sobra. Acostarme un sábado a la siesta con una chocolatada a ver una película de Disney, mientras afuera llueve (y me da una excusa para quedarme en casa).

Estas cosas nada más las entienden los chicos que nos fuimos a estudiar afuera. Los que decidimos dejar la casa (porque por suerte nuestros viejos nos pudieron ayudar) y hacer "rancho aparte", como dirían por acá. Eso no me hace menos pampeana, y aun así me considero un poquito platense. O Pampaplatense, como me gusta decirme a mi. 

Albertina. 

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