Peter Pan




Voy a confesarlo: tenía miedo de crecer. Bah, que se yo. Eran esos miedos lógicos que te agarraban porque se suponía que era todo desconocido. Iba a ser raro ser una adolescente. Y mas yo, que siempre había sido Miss Juguete, que vivía en una infancia perfecta (todo gracias a crecer en La Pampa).

Y así llegué a la tan temida etapa. No me di cuenta, enserio. Si, soy una boluda. Es que pasa todo tan rápido (parezco mi mamá hablando así). No es que un día te levantas con granitos en la cara y te empezas a llevar mal con tus viejos. Lo sabes, no se como explicarlo. Miras a tu alrededor y ves un montón de cosas que no te gustan y queres cambiar. Y sabes que podes. Y al segundo sentís que no. Y después te vienen las ganas de vuelta. Y viene tu mejor amiga y se te ríe de eso. Y le decis: “cállate estúpida, no sabes nada de la vida”. Ah claro, porque vos si.


Ser adolescente te hace creer que tenés una maestría en consejos. Y te la pasas diciendo a tu entorno que es lo que tienen que hacer. Y ni vos sabes como actuar! Pero eso es lo lindo. Las ganas de cambiar las cosas. La pasión que le pones cada minuto a eso que tanto te gusta.

Un día leí una frase de Taylor: “Crecer no es que van a dejar de gustarme las cosas que antes me gustaban. Sino que le agregué mas cosas a la lista”. Y comencé a reir. Ojala esto lo hubiera sabido antes, y quizás todos esos miedos que tenía se hubieran ido. O no, anda a saber.

De chiquito, adolescente, o adulto, las cosas van a ser iguales. No vas a cambiar quien realmente sos. No vas a dejar las muñecas porque tenes 15 (vas a jugar a escondidas). Las cosas no son tan drásticas, porque la vida misma es simple. Se trata de vivir, de ser feliz. Ese es el gran secreto.

Albertina :)




Voy a confesarlo: tenía miedo de crecer. Bah, que se yo. Eran esos miedos lógicos que te agarraban porque se suponía que era todo desconocido. Iba a ser raro ser una adolescente. Y mas yo, que siempre había sido Miss Juguete, que vivía en una infancia perfecta (todo gracias a crecer en La Pampa).

Y así llegué a la tan temida etapa. No me di cuenta, enserio. Si, soy una boluda. Es que pasa todo tan rápido (parezco mi mamá hablando así). No es que un día te levantas con granitos en la cara y te empezas a llevar mal con tus viejos. Lo sabes, no se como explicarlo. Miras a tu alrededor y ves un montón de cosas que no te gustan y queres cambiar. Y sabes que podes. Y al segundo sentís que no. Y después te vienen las ganas de vuelta. Y viene tu mejor amiga y se te ríe de eso. Y le decis: “cállate estúpida, no sabes nada de la vida”. Ah claro, porque vos si.


Ser adolescente te hace creer que tenés una maestría en consejos. Y te la pasas diciendo a tu entorno que es lo que tienen que hacer. Y ni vos sabes como actuar! Pero eso es lo lindo. Las ganas de cambiar las cosas. La pasión que le pones cada minuto a eso que tanto te gusta.

Un día leí una frase de Taylor: “Crecer no es que van a dejar de gustarme las cosas que antes me gustaban. Sino que le agregué mas cosas a la lista”. Y comencé a reir. Ojala esto lo hubiera sabido antes, y quizás todos esos miedos que tenía se hubieran ido. O no, anda a saber.

De chiquito, adolescente, o adulto, las cosas van a ser iguales. No vas a cambiar quien realmente sos. No vas a dejar las muñecas porque tenes 15 (vas a jugar a escondidas). Las cosas no son tan drásticas, porque la vida misma es simple. Se trata de vivir, de ser feliz. Ese es el gran secreto.

Albertina :)

1 comentarios

  1. los cambios uffff crecer siempre nos trae nuevos desafios, preguntas, respuestas, lagrimas, risas pero lo mejor es que crecemos jjejej besos

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