She & Him




“Be better than you were yesterday”

“Me la mandé. Lo odio igual, no te merece”. Al instante en el que leí el mensaje lo supe. Le había dicho. Me senté en el borde de la calle, preocupada. Estaba al horno.
¿Qué era lo que quería? Ni yo lo sabía, o sí. Le quería decir que era verdad. Quería correr y darle un beso, rogarle que no se vaya. Que se quede conmigo. Pero era un error. Y uno grande por cierto. No quería causarle más complicaciones. No quería lastimarlo (otra vez).
Quería irme bien lejos, pero también quería quedarme. No lo iba a dejar solo, ni iba a dejar en banda a Flor. Ninguno se lo merecía. Aparte ya no me quedaba tiempo. O era ahora, o no era nunca. Una isla desierta me hubiera venido al pelo. Pero no la tenía. Quería que fuera un sueño. Despertarme y que solo siguiera siendo una ilusión. Lejana, inalcanzable. No entendía porque me negaba a ser feliz (la distancia…)
Mire al techo. Me reí, más decidida. Era una idiotez lo que estaba pensando. Después de tanto tiempo lo que había imaginado se estaba volviendo realidad, y yo, como siempre quería correr. No Noelia, enfrenta tus miedos. Agarré mi celular, marque el número de Marta y les dije a las dos que nos encontrábamos en el colegio. Necesitaba a mis amigas (más que nunca).

     Yo no entiendo como no te medís Florencia. ¿Por qué no se te corta la luz en los momentos en que decidís soltar la lengua? –
      Es fácil. Acá lo que tiene que hacer Noe es desaparecer y cambiarse el nombre. Punto. El problema lo tengo yo ahora ¿No entendes lo que hice?, Tuve la oportunidad de decirle toda la verdad, y dejar de ocultarme y preferí callarme. No quería que mi amiga cometiera mis mismos errores…- Mar me miró con cara de “No nos puede estar diciendo esto”. Intenté calmarla tapándome la cara para disimular la risa pero no pude. Un auto azul eléctrico paso por al frente nuestro y el tiempo se detuvo.
Ninguna de las dos pareció notarlo, porque siguieron peleando como si nada. Yo no sabía que hacer. Ni que decir. Pero sabía lo que quería. Enfrentarlo y decirle lo que sentía. Lo que mis ojos ya no podían ocultar. Quería recuperar mi valor (y mi aliento, cada vez que lo veía).
      Me la mande… - Dije con los ojos clavados en mis amigas.
      Si si, eso te dije yo. Pero pensándolo bien… -
      No, Flor. Me la mandé. Yo, ahora. – Largué una carcajada, aliviada. Me sentía bien. Las chicas me miraron sin entender nada, hasta que escucharon el ruido del auto cuando frenaba a nuestro costado. Y Ahí lo entendieron. Un chico se bajó y caminó hacia nosotras.
      Mateo te espera en el auto para hablar…- Me dijo serio. No me importo. Me levanté, sin la más mínima preocupación. El amor es una causa perdida, y es inútil luchar contra lo que está escrito. Yo lo entendí esa misma tarde, cuando, caminando hacia él, me asomé a la ventanilla y vi que estaba sonriendo (aun más nervioso que yo). 




“Be better than you were yesterday”

“Me la mandé. Lo odio igual, no te merece”. Al instante en el que leí el mensaje lo supe. Le había dicho. Me senté en el borde de la calle, preocupada. Estaba al horno.
¿Qué era lo que quería? Ni yo lo sabía, o sí. Le quería decir que era verdad. Quería correr y darle un beso, rogarle que no se vaya. Que se quede conmigo. Pero era un error. Y uno grande por cierto. No quería causarle más complicaciones. No quería lastimarlo (otra vez).
Quería irme bien lejos, pero también quería quedarme. No lo iba a dejar solo, ni iba a dejar en banda a Flor. Ninguno se lo merecía. Aparte ya no me quedaba tiempo. O era ahora, o no era nunca. Una isla desierta me hubiera venido al pelo. Pero no la tenía. Quería que fuera un sueño. Despertarme y que solo siguiera siendo una ilusión. Lejana, inalcanzable. No entendía porque me negaba a ser feliz (la distancia…)
Mire al techo. Me reí, más decidida. Era una idiotez lo que estaba pensando. Después de tanto tiempo lo que había imaginado se estaba volviendo realidad, y yo, como siempre quería correr. No Noelia, enfrenta tus miedos. Agarré mi celular, marque el número de Marta y les dije a las dos que nos encontrábamos en el colegio. Necesitaba a mis amigas (más que nunca).

     Yo no entiendo como no te medís Florencia. ¿Por qué no se te corta la luz en los momentos en que decidís soltar la lengua? –
      Es fácil. Acá lo que tiene que hacer Noe es desaparecer y cambiarse el nombre. Punto. El problema lo tengo yo ahora ¿No entendes lo que hice?, Tuve la oportunidad de decirle toda la verdad, y dejar de ocultarme y preferí callarme. No quería que mi amiga cometiera mis mismos errores…- Mar me miró con cara de “No nos puede estar diciendo esto”. Intenté calmarla tapándome la cara para disimular la risa pero no pude. Un auto azul eléctrico paso por al frente nuestro y el tiempo se detuvo.
Ninguna de las dos pareció notarlo, porque siguieron peleando como si nada. Yo no sabía que hacer. Ni que decir. Pero sabía lo que quería. Enfrentarlo y decirle lo que sentía. Lo que mis ojos ya no podían ocultar. Quería recuperar mi valor (y mi aliento, cada vez que lo veía).
      Me la mande… - Dije con los ojos clavados en mis amigas.
      Si si, eso te dije yo. Pero pensándolo bien… -
      No, Flor. Me la mandé. Yo, ahora. – Largué una carcajada, aliviada. Me sentía bien. Las chicas me miraron sin entender nada, hasta que escucharon el ruido del auto cuando frenaba a nuestro costado. Y Ahí lo entendieron. Un chico se bajó y caminó hacia nosotras.
      Mateo te espera en el auto para hablar…- Me dijo serio. No me importo. Me levanté, sin la más mínima preocupación. El amor es una causa perdida, y es inútil luchar contra lo que está escrito. Yo lo entendí esa misma tarde, cuando, caminando hacia él, me asomé a la ventanilla y vi que estaba sonriendo (aun más nervioso que yo). 

1 comentarios

  1. Solo puedo decir que el amor es complicado y que muchas veces nos complicamos mucho mas de lo necesario ;)

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