Pensamiento Otoñales.





Si, vos sabes que como hace frío, una se queda en su casa ABURRIDA, sin naaada que hacer, mirando videos viejos de Katy Perry, pensando que bueno estaría poder teñirte el pelo de violeta.

Pero esperen, porque no todo pasado fue peor (o mejor, no se como era el dicho). Porque el día daba para irse a un mini barsito Frances, a tomarse un café calentito con el novio (so, ya se. Me quejo de llena). Y fue ahí cuando me puse a pensar, entre la música tranquila de Regina, el olorsito rico de todas las tortas de chocolate, y las risas que acompañan a una buena charla... Que bueno que estaría aprender a cocinar (Ah los maté, esta no se la esperaban).

Si, Albertina quiere ser pastelera (entre todos sus sueños) y poder ser golosa a su antojo con las mil y una tartas y cupcakes que puede hacer para entretenerse una tarde de frío. Esta bien, no digan nada... Se que soy un queso para agarrar las sartenes, que no se diferenciar entre las harinas que tengo que usar y que soy capaz de, en vez de ponerle azucar a algo, ponerle sal. Soy una very colgada people.

Tengamos en cuenta que mis sueños van y vienen, porque hasta hace una hora yo quería ser una experta en Italiano, o costurera y hacerme vestidos. Fete fete, mis sueños cambian como el color de mi pelo (aunque ahora estoy tranquila y lo dejé castaño, hace ya unos cuantos meses).

Lindo sería, nose... Invitar un día a mis amigos, o a mi novio, o caer a una mateada con unas buenas cosas hechas por mi. Una torta que, por una vez en la vida, no sea hecha de cajita. Invitar yo a que coman brownies hechos con mis propias manitos. Pero como soy toda un peligro, creo que ni lo voy a intentar. O si... y mi orgullo morira en el intento.





Si, vos sabes que como hace frío, una se queda en su casa ABURRIDA, sin naaada que hacer, mirando videos viejos de Katy Perry, pensando que bueno estaría poder teñirte el pelo de violeta.

Pero esperen, porque no todo pasado fue peor (o mejor, no se como era el dicho). Porque el día daba para irse a un mini barsito Frances, a tomarse un café calentito con el novio (so, ya se. Me quejo de llena). Y fue ahí cuando me puse a pensar, entre la música tranquila de Regina, el olorsito rico de todas las tortas de chocolate, y las risas que acompañan a una buena charla... Que bueno que estaría aprender a cocinar (Ah los maté, esta no se la esperaban).

Si, Albertina quiere ser pastelera (entre todos sus sueños) y poder ser golosa a su antojo con las mil y una tartas y cupcakes que puede hacer para entretenerse una tarde de frío. Esta bien, no digan nada... Se que soy un queso para agarrar las sartenes, que no se diferenciar entre las harinas que tengo que usar y que soy capaz de, en vez de ponerle azucar a algo, ponerle sal. Soy una very colgada people.

Tengamos en cuenta que mis sueños van y vienen, porque hasta hace una hora yo quería ser una experta en Italiano, o costurera y hacerme vestidos. Fete fete, mis sueños cambian como el color de mi pelo (aunque ahora estoy tranquila y lo dejé castaño, hace ya unos cuantos meses).

Lindo sería, nose... Invitar un día a mis amigos, o a mi novio, o caer a una mateada con unas buenas cosas hechas por mi. Una torta que, por una vez en la vida, no sea hecha de cajita. Invitar yo a que coman brownies hechos con mis propias manitos. Pero como soy toda un peligro, creo que ni lo voy a intentar. O si... y mi orgullo morira en el intento.

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