Cuando preguntan quien está libre de pecado, yo tiro la piedra pero no escondo la mano. Yo tambien hice quilombo en la casa de Superlógica:



Todo empezó un día que fui a hacer un trabajo de Análisis a su casa. Teníamos que ver la película: El hombre de la rosa, y a mí no se me ocurrió otra cosa que hacer pochoclos para acompañarla (con mucha sal y manteca, cosa que tengan gusto). Encima de que mis experiencias con las ollas eran nulas, imagínense con una ajena.
Entre a la cocina y prendí la ornalla. Le puse un poco de aceite a la olla y la deje arriba del fuego. Esperé a que se calentara un poco y puse el maíz. Lo tapé. Hasta acá todo bien. Que paso? Sonó mi celular y era un mensaje de mi novio de que me había regalado $20 de crédito. Oh alabado seas, imagínense mi emoción. Fue tanta, que me olvide de que mis queridos amigos los pochoclos seguían cocinándose en la olla. Despues obviamente me quede charlando con mis amigas. La puerta de la cocina estaba cerrada, asi que no había manera de que mi despistada mente se acordaba de mis manjares al fuego.
El que si se acordó (se nota que sintió el peligro de incendio en su casa) fue Juanse. Quien es el? El inteligentoso perro de Superlogica. No se como, pero resulta que le agarro hambre y fue a la cocina. Y adivinen que? Casi vuelo por la ventana.
El humito gris espeso inundó la sala, mis amigas empezaron a los gritos de que se estaba incendiando la cocina. Ni lerda ni perezosa corrí y mi desilusión fue tremenda: Los pochoclos estaban todos morochitos, pegaditos a la olla y no pude salvar ninguno.
Y fue así que conocí al Pop Corn de microonda…

Cuando preguntan quien está libre de pecado, yo tiro la piedra pero no escondo la mano. Yo tambien hice quilombo en la casa de Superlógica:



Todo empezó un día que fui a hacer un trabajo de Análisis a su casa. Teníamos que ver la película: El hombre de la rosa, y a mí no se me ocurrió otra cosa que hacer pochoclos para acompañarla (con mucha sal y manteca, cosa que tengan gusto). Encima de que mis experiencias con las ollas eran nulas, imagínense con una ajena.
Entre a la cocina y prendí la ornalla. Le puse un poco de aceite a la olla y la deje arriba del fuego. Esperé a que se calentara un poco y puse el maíz. Lo tapé. Hasta acá todo bien. Que paso? Sonó mi celular y era un mensaje de mi novio de que me había regalado $20 de crédito. Oh alabado seas, imagínense mi emoción. Fue tanta, que me olvide de que mis queridos amigos los pochoclos seguían cocinándose en la olla. Despues obviamente me quede charlando con mis amigas. La puerta de la cocina estaba cerrada, asi que no había manera de que mi despistada mente se acordaba de mis manjares al fuego.
El que si se acordó (se nota que sintió el peligro de incendio en su casa) fue Juanse. Quien es el? El inteligentoso perro de Superlogica. No se como, pero resulta que le agarro hambre y fue a la cocina. Y adivinen que? Casi vuelo por la ventana.
El humito gris espeso inundó la sala, mis amigas empezaron a los gritos de que se estaba incendiando la cocina. Ni lerda ni perezosa corrí y mi desilusión fue tremenda: Los pochoclos estaban todos morochitos, pegaditos a la olla y no pude salvar ninguno.
Y fue así que conocí al Pop Corn de microonda…

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